Ser un cabrón o ser un buen tipo

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¿Seducir significa actuar? ¿Tengo que fingir para conquistar a una mujer?

“¿Cómo puedo ser un cabrón si no está en mi naturaleza?”. Esto debe aclararse de inmediato. Ser un gilipollas en la seducción no significa tratar mal a las mujeres, ser un cabrón, no llamarla, desatenderla, contestarle, ser un superior o ser un “engreído”.

Es fácil malinterpretar el mensaje cuando uno se centra en una frase sin conocer el contexto general. Es un poco como leer una cita de un autor famoso y asociarla instintivamente con un significado concreto, pero luego, cuando la encuentras en el libro en su contexto original, te das cuenta de que el autor quería decir otra cosa.

En este artículo quiero resolver los malentendidos del pasado y prevenir los futuros. Me doy cuenta de que tal vez haya abusado del término “cabrón” (o “chico malo”) para referirme a diferentes conceptos en este sitio. Intentemos aclararlo. Una pareja en la cama

Cabrón en sentido despectivo es el bastardo egoísta, mientras que en sentido positivo significa una mezcla de provocación y confianza. El seductor no tiene miedo de actuar y no se avergüenza de sus deseos y acciones, como puedes ver esta definición no tiene nada que ver con ser un “cabrón”.

Respondiendo a la pregunta inicial, no tienes que cambiarte y pretender ser algo que no eres, tienes que aprender nuevos conceptos que aplicados cada día te harán mejorar en las relaciones con las mujeres.

Si siempre has sido un “gilipollas” por naturaleza, estudiarás la comunicación, buscarás una relación más empática con las mujeres, intentarás sinceramente preocuparte por lo que piensan y poco a poco irás mejorando. Del mismo modo, si siempre has sido un “chico simpático” empezarás a expresar tus ideas directamente y a decir NO cuando alguien quiera pisarte o obligarte a hacer algo que no quieres.

Ambas figuras, la del cabrón y la del bueno, son casos límite. El primero se excede en el uso de frases y actitudes “Afloja” el segundo se excede en el uso de “Tira”. Probablemente en algún comentario, artículo o consejo personal dije algo así como “tienes que ser más cabrón” y aquí algunos lo malinterpretaron al no devolver la llamada a la chica o hacerla sentir inadecuada o culpable. Lo siento, debería haber especificado mejor. Lo siento. Lo que quise decir es que en esa situación necesitabas usar más “Afloja” ya que te pasabas con el “Tira”.

El exceso de “tira”, ser demasiado bueno, es la dificultad más común entre los usuarios en este sitio. Nos centraremos más en esto. Para aquellos que se exceden naturalmente hacia el “afloja” voy a dar algunos consejos rápidos y luego me pueden escribir en los comentarios.

La actitud innata de “cabrón” hacia las mujeres, en la mayoría de los casos, esconde un miedo a mostrar aprecio a los demás y un probable malestar en su esfera afectiva y sexual. Si tienes este tipo de dificultad, tendrás que mirar dentro de ti para encontrar el bloqueo emocional que lo está provocando. ¿Quizás un trauma o una decepción del pasado te ha llevado a ser más frío y distante con las mujeres? Piensa en ello. No hay nada malo en buscar ayuda profesional si la necesitas.

Pausa. Tengo que preguntarte algo. ¿Con cuántas mujeres has estado en tu vida? ¿Confiaste en el destino o saliste a buscar lo que querías? Las mujeres se sienten instintivamente atraídas por ciertas características del comportamiento masculino. Estas formas de hacer las cosas las puedes hacer tuyas con el conocimiento y la práctica, independientemente de la edad y el estatus social.

En definitiva, cada uno tiene sus propias dificultades, la cuestión es identificarlas y empezar a trabajar en ellas.

El Hombre Felpudo. El problema no está en la personalidad

Buscando desesperadamente la aprobación. Empecemos por corregir las formas contraproducentes de hacer las cosas.

En contraste con el chico malo, los comportamientos del chico bueno o del hombre felpudo se caracterizan por una visión distorsionada de las relaciones con el sexo opuesto y una búsqueda espasmódica de aprobación. Estos individuos sienten la necesidad de caer bien a los demás, especialmente a las mujeres. En mi opinión, esto no tiene nada de malo, el problema surge cuando, para obtener esta aprobación, se postran sin freno a la voluntad de los demás (muchas veces hemos dicho que haciendo todo por ella, a cambio sólo obtienen desprecio y lástima -casi lo contrario de la aprobación-).

¿A quién no le gustaría recibir cumplidos sinceros de los demás? Creo que también te gusta que te admiren y alaben por tus habilidades y modales. Si quieres hacer nuevos amigos varones, lee la categoría de socialización y empieza a señalar a tus amigos lo que te gusta de ellos (sin someterte).

Una persona puede estimarte y apreciarte por varias razones, claro que depende de ella, pero si eres de naturaleza “buenista” no se trata de convertirte en un “cabrón” sino simplemente de corregir algunas de tus actitudes dándoles un propósito.

Siempre me gusta añadir a los manuales y artículos algo que pueda utilizarse inmediatamente.

Aquí tienes. La aprobación puede obtenerse de muchas otras maneras:

  • expresar las propias ideas con convicción y sin temor al juicio de los demás
  • haciendo lo que otros nunca han tenido el valor de hacer
  • encontrar las palabras para expresar lo que la otra persona siente
  • abrir los ojos a un acontecimiento o tema concreto El núcleo del problema no es la tendencia del carácter a buscar la aprobación, sino la forma en que se busca.

Podemos decir lo mismo de ser humildes y sensibles. Un usuario me describió así su carácter, pensando que estaba obligado a “tener que cambiar” para obtener resultados. Sí, es necesario cambiar, pero NO cambiar lo que eres, sino cambiar tu actitud, es decir, ver tu sensibilidad y humildad de forma positiva. De hecho, son cualidades que hay que valorar y no excusas tras las que justificar los propios fracasos.

Comprender la situación para saber cómo actuar

La experiencia te permite comprender y evaluar mejor las circunstancias. Cada ejemplo, cada réplica, debe analizarse en su contexto original.

Permítame darle un ejemplo para que lo entienda inmediatamente. Si una chica te dijera “¿¡Cómo te peinas!?”, el buen chico inseguro se iría con el rabo entre las piernas o diría “¿No te gusta mi look? Lo siento… Iré al baño y me despeinaré para ti” mientras tú, que sabes de seducción, buscas rápidamente en tu memoria la respuesta, y le dices: “demasiado guay para ti, ¿verdad?” o “sólo lo dices porque en realidad te gusto”. Si el contexto fuera el de una chica malhumorada a la que acabas de conocer, podría estar bien mostrar confianza y provocarla para que cambie de actitud, pero ¿qué pasa si es tu amigo o colega el que hace la pregunta? ¿Y si fuera tu novia? ¿Y si la pregunta se hiciera en un tono totalmente relajado?

No se trata de ponerse chulo y presumir, sino de responder de la misma manera valorando las circunstancias y lo que se quiere conseguir. Los principales interruptores de atracción que hay que transmitirle son el sentirse bien con uno mismo y la confianza. No se puede fingir. No puedes fingir, serás inmediatamente incoherente.

Incluso el buen chico puede mostrar confianza sin ser un fanfarrón (lo que “chocaría” con su personalidad). Se puede ser sensible sin llorar y humilde sin humillarse.

Volviendo al ejemplo de “¿cuál es tu peinado?”, una persona sensible/empática podría responder “¿sabes lo que se siente cuando te cortas el pelo y nadie se da cuenta? Me pasa todo el tiempo, así que esta vez decidí ‘cortarla’” - aquí la confianza viene del hecho de que tuviste el valor de decir lo que pensabas sin importar el tono de su declaración.

Un hombre humilde podría decirle: “Y sin embargo, me veo bien…”. ¿Qué es exactamente lo que no te gusta de ellos? Dame un consejo de experto… entonces consideraré seguirlo". Esta afirmación aparentemente “perruna” muestra en realidad confianza al no tener miedo de cuestionarse a sí mismo y al enfatizar “no hagas necesariamente lo que ella dice” es como si le hubieras dicho “dime lo que piensas, te escucharé, luego evaluaré y decidiré”.

En pocas palabras, primero tienes que aceptarte a ti mismo y luego encontrar tu equilibrio y seguridad interior.

Ahora mucha gente aquí copiará-pegará textualmente y recitará todo a la primera chica que aparezca. Hay que entender qué hay detrás de cada frase, cuáles son las reglas, los conceptos expresados y el juego de emociones que surge de todo ello. Sólo después de haber comprendido esto plenamente podrás “hacer” tuya cada respuesta modelándola según tu personalidad.

Estas páginas son leídas por miles de personas me veo obligado a generalizar es obvio que el tuyo siempre será un caso concreto. Con cada mujer será una situación diferente, siempre habrá nuevos detalles que analizar y consideraciones importantes que hacer. La solución perfecta para tu caso no puede existir en la red, puedes encontrar experiencias similares en las que inspirarte, pero ante cada nueva dificultad estarás frente a la pantalla una y otra vez.

Lo que puedes hacer es comprender. Estudiar la dinámica social de los hombres y las mujeres, comprender cómo funcionan las relaciones y las interacciones sociales, aceptarse y revalorizarse, tener la mente abierta a lo nuevo y disfrutar descubriendo nuevos conceptos.

Después, serás autónomo, sabrás por ti mismo qué hacer en cada situación, estarás un paso por delante de los demás porque siempre sabrás lo que pasa, vivirás la escena desde dentro, no serás un simple elemento extra o pasivo en las interacciones humanas, tendrás tu propio protagonismo. Todo ello sin renunciar a tu naturaleza, sin cambiar tu carácter y, sobre todo, sin verte obligado a fingir para conseguir algo.

Cito un comentario de un usuario: “[…] Yo creo que el miedo que puede tener una persona es -aparentar o volverse falsa por aprender ciertas cosas- pero no es así… porque básicamente se necesita, como primera cosa, que el cambio lo quiera la persona en su interior”.

¿En qué situaciones está permitido fingir?

Tener la respuesta preparada cuando aún no tienes experiencia puede ayudarte a aumentar tu confianza y autoestima.

Cuando estás empezando, si no tienes experiencia con el sexo opuesto, si eres muy inseguro y no sabes por qué, si no entiendes nada de mujeres, si tienes miedo… entonces es bueno empezar a experimentar con algunas frases hechas y métodos más esquemáticos.

Un chico rodeado sólo de amigos varones estará acostumbrado a hablar y razonar de forma concreta, práctica y racional, algunos también tendrán dificultades para describir su carácter y persona con palabras, para ellos justamente la frase “acércate a ella, ve y sé tú mismo” no tiene sentido.

Hablarás con muchas chicas y correrás el riesgo de enamorarte de la primera que te dé más confianza, aquí es donde tienes que aguantar, es el momento en el que tienes que dar un paso más, subir otro escalón. Tendrás que entenderte a ti mismo y necesariamente dejar de fingir o actuar. Tendrás que hacerte preguntas, hacer un análisis sincero, mirar dentro de ti, darte respuestas, comprenderte y aceptarte.

¡Suelta la máscara!

Tras la fase inicial de “experimentación práctica”, seguir fingiendo sólo significa mentirse a sí mismo.

Si al principio fingir, mentir y actuar podía ser aceptado, ahora es el momento de crecer, mejorar, descubrir tu personalidad para convertirte en un Hombre. Para vivir una relación sana y continua con una mujer no se puede fingir ni actuar.

Casi todos los hombres cortejan a las mujeres, son amables y educados, las colman de cumplidos y regalos, fingen estar interesados en lo que ella dice, aunque todo sea una tontería con el único fin de meterse en sus pantalones. Esto no es ser un buen tipo, es pura ficción y engaño. Desde el punto de vista moral es muy cuestionable, pero si todo acabara ahí también podría entenderlo.

La verdadera visión enfermiza y retorcida de las relaciones con las mujeres sale después:

Algunos hombres se han vuelto tan buenos fingiendo todo que realmente se lo creen y están convencidos de que pueden establecer una relación seria continuando esta farsa. Se mienten a sí mismos. La realidad es que para tener una relación sana y duradera con una mujer tienes que entenderte a ti mismo y tus sentimientos, ser honesto y abierto con ella y saber manejar la tensión sexual. Desarrollaremos este concepto en un próximo artículo.

Para recapitular:

Ser un cabrón en la seducción no significa tratar mal a las mujeres y ser un cabrón, significa mostrar confianza utilizando actitudes más “Afloja”. El problema del chico bueno no es la tendencia del personaje a buscar la aprobación, sino la forma en que quiere conseguirla. El buen chico tiene que aprender a mostrar a los demás sus cualidades y a expresar sus propias ideas y no a seguir los deseos de los demás.

Ser capaz de entender la situación en la que te encuentras te permite actuar de la mejor manera posible. Para alcanzar esta conciencia se necesita el valor de intentarlo una y otra vez. Sólo podrás quitarte la máscara del seductor que repite frases de memoria cuando entiendas los conceptos que hay detrás de las relaciones humanas y la dinámica social. Personalizarás los ejemplos dados, interiorizarás los conceptos explicados y serás coherente con tu personalidad sin tener que fingir en las relaciones.